La que escribiría ahora
Hola Leo,
¿Qué tal? Hace mucho que no sé nada de ti. Quizá podríamos vernos un día.
Un beso,
StiltonUna sin evitar sonar maleducado
Hola Leo,
Hace mil años que no sé nada de ti. Te escribí tres emails y no me respondiste ninguno. Ya te vale. Me gustaría verte, pero me parece fatal que tenga que ser siempre yo quien contacte contigo. Eres un encanto en persona, pero pareciera que no quieres organizar una quedada conmigo ni aunque te mataran. Me pregunto si eres así porque no piensas en mí, porque te da vergüenza o porque quieres evitar que me enamore de ti. Ay… si al menos supiera que tratas igual a los otros me aliviaría, la verdad, aunque lo lamentaría por ti.
En fin, que yo que sé qué hacer contigo. ¿No me quieres ver más? Me dijiste que todo continuaría siendo igual para ti… se te quedaron grandes las palabras, ¿verdad? Tú siempre queriendo ser tan dura… y ahora no eres capaz de tratarme con normalidad. ¿Tienes un plan? ¿Acaso el plan es ignorarme hasta que se me pase cualquier ápice de amor? ¿Quizá hasta que se te pase a ti la tontería? Como sea así espero que al menos no te sientas orgullosa de tu estrategia, porque se podría vomitar encima.
¿No crees que estaría bien vernos? ¿Que las cosas se podrían calmar si nos viéramos y nos reconociéramos?
A ver si esta vez me respondes.
Stilton
Uno el que no me corto en contar mi pena.
Hola Leo,
¿Cómo estás? Yo me siento muy incómodo, la verdad. Aún no he aceptado que dejaste de responderme los emails y me duele mucho que no quieras contactar conmigo. Me muero de ganas de verte y de hablar contigo. Busco tu cara en todas las esquinas. No puedo evitar buscarte siempre que camino por la facultad o por la ciudad. Voy a la biblioteca expresamente a ver si estás en las mesas en las que te vi alguna vez. Te busco en las escaleritas con sol, donde se ponen las chicas coloridas que muestran la piel de sus brazos hasta los hombros. Las chicas que me gustan como tú. Quiero acariciar tus brazos. Quiero darte un beso en la mejilla.
Quiero oírte. Quiero que me digas algo de todo esto. Me gustaría que me dijeras qué piensas. Aunque yo creo que sencillamente no piensas en mí, al menos una mínima parte de lo que pienso yo en ti. ¿Por qué no quieres contactar conmigo? ¿Es porque te da vergüenza?
Estoy enamorado de ti. Todo este tiempo ha sido una historia de desamor. Los meses pasan y no te vas de mi cabeza. Solo pienso en encontrarte. Solo deseo que estés alegre a mi lado.
Te extraño con todo mi ser.
StiltonUna en la que soy muy sincero con lo que quiero ahora
Leo. Quiero verte. Mi estómago me lo pide sin descanso. Vivo en un sinvivir pensando si nos encontraremos, no sabiendo qué va a pasar. Estoy enamorado de ti, sí, pero ya está. No espero que hagas nada. Solo quiero que seas neutral. ¿Qué más te da? Nos vemos y ya está. Ya está. Nos vemos y ya está.
La que escribiría ahora, una en la que solo pido algo muy razonable, pero sin argumentar que así es: no quiero hacerme la víctima, solo quiero decir lo que quiero
Hola Leo,
¿Qué tal? Me siento intranquilo de no saber de ti. Me alegraría mucho hablar contigo y darte un abrazo. Hubiera preferido que contactaras tú conmigo, pero te escribo porque realmente te lo agradecería.
Un beso,
S
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La libertad de experimentar sin vergüenza
No debo avergonzarme de lo que siento por sentirlo. Ni tampoco por creer que involuntariamente comunico mis sentimientos a través de mi cuerpo. Mis sentimientos son parte únicamente de mi universo, y soy el único encomendado para atenderlos.
Nadie puede ser juez de lo que siento, si acaso yo. Solo tiene sentido criticar las acciones, si acaso.
Pero, a veces, las acciones derivan de lo que siento. Como dar un beso. O una mala respuesta.
¿Y las palabras? Las palabras también puedan cruzar de un mundo a otro.
¿Qué hacer? ¿Qué hacer entonces?
Quizá es fácil acostumbrarse a actuar de acuerdo a las emociones. Y apuesto a que nada que salga de ahí puede ser tan grave.
Hmmm… Los celos. La guerra de Troya. La dinámica del egoísmo. Hmmm… O quizá sí. Hmmm…
Pues prueba. ¿Por qué no? ¿No debes también respeto a ti mismo? Seguro que sabes parar si la cosa se dirige a males mayores. No será tan corto el camino.
¿Por qué no confiar en que sabrás controlar el paso cuando sea necesario? ¿Por qué no confiar en ti mismo? ¿Por qué aceptar lo que hacen los otros y no confiar en que tú harás lo correcto?
Tú.
«Estoy enamorado de ti» contra «me atraes mucho sexualmente»
Stilton no paraba de pensar en cómo la besaría, en cómo haría el amor con Leo. Todos los días al levantarse se masturbaba pensando en ella. Sin embargo, aun no tenía claro qué iba a decirle para comenzarlo todo. Un amigo le había reprochado que decir «estoy enamorado de ti» era desaconsejable porque aunque lo viera muy claro, son palabras a las que cada uno da connotaciones diferentes. Le indicó que era mejor ir poco a poco, dejar que las cosas surgieran sin necesidad de hablarlas. Stilton refunfuñó. Estaba convencido de que sus sentimientos eran muy buenos y que no podía ser que no pudieran ser correctamente transmitidos con palabras sencillas. Con unas cuantas frases que no pivotaran siempre en una palabra o expresión particular debería ser posible vislumbrar qué era lo que él sentía y qué no.
En un intento por buscar palabras más claras, Stilton pensó en «me atraes mucho sexualmente». Sin embargo, pensó que sonarían demasiado materialistas. «Pero, por Dios, es que eso es lo que siento desde lo más profundo… esa es la esencia de todo» reconocía Stilton.
Finalmente se convenció de que «me siento muy atraído por ti» era el mejor compromiso entre implicación, realidad y formalidad.
Justificando una cita
Digamos que ella se encuentra en la misma situación que yo en este momento y pasa muchísimas horas pensando en aquello que me dirá. Cuando estemos allí hablando, ¿valoraría yo todas esas horas?
En el fondo lo que me gustaría es que ella fuera muy amable conmigo y me mostrara de forma sencilla que tengo vía libre a las caricias y los besos. Pero en algún momento nos cansaríamos de besarnos y nos quedaríamos sin saber qué hacer. Me da miedo no tener nada de que hablar entonces.
Me da vergüenza pensar que la razón por la que vamos a vernos es que me gusta. Para evitar pensar eso debería argumentar que la conversación que mantendremos es lo que justifica y guía nuestra reunión, y que el amor que ha surgido allí ha sido algo espontáneo. De esta forma, comenzaría hablando con ella porque la conversación tiene sentido por si misma, de alguna forma misteriosa comenzaríamos a darnos caricias y la conversación ya no sería ya tan importante. Cuando acabaran las caricias hablaríamos de alguna cosa, no tengo ni idea de cuál, y entonces cada uno iría a su casa.
Pero a ver, si el enamoramiento lo motiva mi biología y no mi razón, ¿por qué iba a intentar comprenderlo o justificarlo mediante lo segundo?
No me da vergüenza creer que vamos a vernos porque nos gustamos, aunque cada uno lo haga de una forma diferente.
