Es imposible responder a los sentimientos de otro

Stilton estaba intimando con una vieja amiga muy sabia, Nieves. Le contó su situación con Leo, y ella le convenció de que hay mucha gente que no sabe gestionar bien sus emociones. Pero no solo eso, día tras día llegaron mucho más lejos. Rápidamente, Nieves se dio cuenta de que Stilton era una persona muy mental y que necesitaba «bajar a la tierra» y le insistió en que asistiera a clases de biodanza. Al principio, las defensas de Stilton se negaron aludiendo que no tenía tiempo, pero tras pasar un fin de semana relajado decidió que podía probar aquello, aunque le diera un poco de vergüenza.

Tras el taller, a Stilton le resultaba difícil describir lógicamente qué se hace en una clase de biodanza. Pensó «Lo importante no es lo que se hace, sino lo que se siente». Si le obligaran a verbalizarlo diría que en todas las actividades hay música y que, por ejemplo, se hace un corro cogidos de la mano y se da vueltas en círculo, bailando sin orden y mirando a los otros; que hay actividades introvertidas en las que se intenta sentir determinadas experiencias por uno mismo, y otras en parejas y grupales en las que se favorece el contacto, de cualquier tipo imaginable; que no se permite hablar de la forma habitual y se recurre a la expresión no verbal, comúnmente en forma de algo que podría llamarse «baile», pero para el que no es necesario saber absolutamente nada ni tener coordinación.

Entre las cosas que más le impactaron fue descubrir que le costaba prolongar el contacto visual, que se esforzaba mucho en sonreír a los otros, y que se sentía raro o incómodo cuando las mujeres no querían mantener contacto con él. En esa línea, la dinamizadora había dicho que es imposible responder a los sentimientos de otro, que se trata de una comunicación en una sola dirección. Aquello sobrecogió a Stilton pues sentía la responsabilidad de estar a bien con todo el mundo, especialmente con sus padres. Durante toda su vida se había esforzado intentando que no sufrieran las personas de su entorno.

Este sentimiento explotó en el baile de la semilla. En él se simboliza el fin del invierno y la llegada de la primavera, saliendo de dentro para mostrarse al mundo exterior. Con los ojos cerrados y desde una posición cerrada cerca del suelo, lentamente, hay que empezar a abrirse y a coger altura, despojándose de las rigideces y abriendo los miembros. Stilton no llegó a ponerse de pie cuando se indicó que era el momento de interactuar con el resto de seres. A pesar de que le daba vergüenza no seguir las instrucciones de la dinamizadora, echó raíces intentando buscar una posición estable.

Todos bailaban por parejas, solo Nieves quedaba desparejada. A pesar de haberse mostrado anteriormente muy abierto, ahora Stilton se oponía a mostrarse a todas aquellas caras, pero deseó que Nieves le ayudara a levantarse y le invitara a bailar. Y así sucedió. Stilton la miró con ojos de enamoramiento abandonado, de niño bueno. Nieves fue muy amable con él pero, por alguna razón, Stilton pensó que se encontraba incómoda de que él se sintiera enamorado de ella, de que ahora él le estuviera manifestando aquel sentimiento. Durante toda la noche aquella idea rasgó la mente de Stilton.

Planeó ir a las clases de biodanza en las que ella no asistiría y así evitar que se repitiera la situación. No quería ser un problema para nadie.

A la mañana siguiente, pocos segundos después de levantarse, recordó aquel nudo, aunque más suave. Sin poder dejar de pensar en aquello, unas horas más tarde, recordó las palabras de la dinamizadora, y en ese momento le reconfortaron. «No se puede responder a los sentimientos de otro».